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Chistes de ayuntamientos

Otros chistes

Chiste de buenos, largos, religión, verdes

Esto es una monjita que iba hacia Sevilla, y se le estropea el 4L. Se pone a hacer auto-stop y para un camión que tambien va a Sevilla y la lleva. Una vez dentro, la monjita empieza a mirar al camiónero y piensa: "Este camiónero no esta nada mal". Total, que empieza a lanzarle miradas provocadoras e insinuantes. El camiónero, que no tiene reparos a la hora de echar un kiki, se detiene en la cuneta y se ponen a la faena. Cuando terminan vuelven a la carretera. La monjita comenta entusiasmada:
- Cuando llegue a Sevilla y le diga a la madre superiora que he echado tres polvos con un camiónero se le va a poner una cara...
El camiónero la mira extrañado y le dice:
- Pero, hermana, si solo hemos echado uno.
- Si, pero no me dira que de aquí a Sevilla no van a caer otros dos.

Tags: sevilla, monjas, camiones

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Chiste de cortos, matrimonios

Una viuda se pone en contacto con su marido a través de una medium:
- Pepe. mi querido Pepito, ¿estás ahí?
- Sí, aquí estoy.
- ¿Y qué tal estás?¿Mejor que aquí en la Tierra conmigo?
- Sí, sí. La verdad es que mucho mejor.
- ¡Pepito cuéntame, ¿cómo es el Cielo?
- ¿El Cielo? ¡Pero si yo estoy en el Infierno!

Tags: viudas, infierno, cielo

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Chiste de largos, buenos

Un irlandés, un mejicano y un hombre rubio estaban trabajando en el andamiaje de un edificio en la 20a planta.
A las 12.00 almorzaron y el irlandés dijo: “¡Carne de oveja con col! Otra vez… Si mi mujer me da este plato otra vez voy a saltar de este edificio!”
El mejicano abrió su lonchera y exclamó: “¡Burritos, burritos, burritos! Siempre esos burritos. Sí me da burritos otra vez yo también me saltaré.”
El rubio sacó su almuerzo y dijo: “Bocadillo con mortadela – ¡otra vez! Un bocadillo con mortadela más y yo me voy a saltar también!”
El próximo día el irlandés abrió su lonchera, vio la oveja con col, se saltó y se murió.
El mejicano abrió su lonchera también, vio un burrito y se saltó él también.
El rubio también abrió su lonchera, vio el bocadillo con mortadela y se saltó.
En el funeral, la mujer del irlandés estaba llorando. Dijo: “Si hubiera sabido que cansado era de oveja con col, no se la habría dado otra vez.”
La mujer del mejicano lloraba también y dijo: “Le pudiera haber dado tacos o enchiladas….. No podía imaginarme que odia tanto a los burritos.”
Y todos se dirigieron para mirar a la mujer del rubio. Ella dijo: “No me miren, prepara su propio almuerzo.”

Tags: entierros, funerales, comidas, bocadillos, rubios

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