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Chistes de camellos

Chiste de verdes, animales

Esto es un tío que lleva meses por el desierto montado a camello y claro el tío esta tan desesperado por echar un polvo que se desahoga haciéndose unas pajillas.
Hasta una mañana que decide tirarse al camello porque ya no aguantaba más y lo necesitaba, eso que se va a bajar del camello y se sube a una de sus maletas para inventarlo penetrar y el camello según lo nota echa a correr por el desierto y el hombre corriendo detrás de él, pasan 3 h y por casualidad se encuentra en medio del desierto a una pedazo rubia que tenia el coche averiado, entonces la rubia lo ve y le dice si la puede ayudar, el pajillero le contesta que si y se pone manos a la obra.
Pasan unos minutos, y el tío le dice:
- Ya esta arreglado señorita
la rubia desabrochándose la camisa le dice:
- Muchas gracias caballero, que le apetece que haga para agradecérselo?
Y el hombre contesta:
- Me podrías ayudar a atrapar a mi camello?

Tags: desierto, rubias, camellos

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Otros chistes

Chiste de animales, buenos, borrachos

Entra un hombre borracho a un bar, se sienta en una mesa y empieza a gritar fuerte:
- ¡Camarera, hip, cabbbmmmarera, hip!
- Señor, por favor compórtese, ¿qué desea?
Entonces el hombre saca unos pollitos de los bolsillos, los pone sobre la mesa y dice:
- Tráigame una botella de whisky para mí y para mis sobrinos.
La mujer queda muy asombrada, pero le trae la bebida. Al rato vuelve a llamar el hombre:
- ¡Camarera, una botella de tequila para mí y para mis sobrinos!
Al rato nuevamente:
- ¡Camarera, un champagne para mí y para mis sobrinos!
Entonces la mujer se acerca y le dice:
- Escúcheme, usted ha bebido de más pero no me va a decir que cree que esos pollitos son sus sobrinos.
- Por supuesto que sí, los encontré en la calle y me decían: “Tío, tío, tío, tío”.

Tags: sobrinos, tíos, camareros, bares

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Chiste de buenos, animales

Había una vez dos bellísimas doncellas paseando por los alrededores de su castillo. De pronto, una de ellas escuchó una tímida voz que gritaba:
- ¡Ehhhh! ¡Mirad aquí abajo!
Las doncellas miraron y vieron un pequeño sapo a la orilla del foso.
- ¡Hola! -dijo el sapo-. En realidad soy un cantante, pero un genio malvado me ha convertido en un sapo. Si una de vosotras me besa, volveré a ser cantante y viviremos felices para siempre.
Entonces, la más bella de las dos doncellas lo cogió con la mano y se lo metió en el bolsillo.
- ¿Cómo es eso? -le pregunta la otra doncella-. ¿No vas a besarlo?
- ¿Estás de broma? -responde la bella-. ¡Puedes ganar mucho más dinero con un sapo que habla que con un cantante!

Tags: cuentos, sapos

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Chiste de profesores, buenos

Llega un nuevo profesor a la universidad, trajeado y vistoso, a impartir un curso de fisica fundamental. Desde la tarima popone a sus alumnos el siguiente problema:
- Teniendo en cuenta el volumen que ocupan ustedes (yo no, que para eso soy catedrático), la velocidad del rayo lumínico solar, la aberración del polvo desplazado por la tiza y las vibraciones emitidas por mis cuerdas vocales, calculen la edad que tengo.
Todos los alumnos tiemblan ante el problema, excepto uno que levanta la mano y dice de inmediato: "cuarenta y cuatro".
El catedrático se sorprende y pregunta:
- ¿y usted, cómo lo sabe?
- Muy fácil. Tengo un hermano que tiene 22 y es medio idiota.

Tags: ciencias, matemáticas, física

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Chiste de largos, buenos

Un irlandés, un mejicano y un hombre rubio estaban trabajando en el andamiaje de un edificio en la 20a planta.
A las 12.00 almorzaron y el irlandés dijo: “¡Carne de oveja con col! Otra vez… Si mi mujer me da este plato otra vez voy a saltar de este edificio!”
El mejicano abrió su lonchera y exclamó: “¡Burritos, burritos, burritos! Siempre esos burritos. Sí me da burritos otra vez yo también me saltaré.”
El rubio sacó su almuerzo y dijo: “Bocadillo con mortadela – ¡otra vez! Un bocadillo con mortadela más y yo me voy a saltar también!”
El próximo día el irlandés abrió su lonchera, vio la oveja con col, se saltó y se murió.
El mejicano abrió su lonchera también, vio un burrito y se saltó él también.
El rubio también abrió su lonchera, vio el bocadillo con mortadela y se saltó.
En el funeral, la mujer del irlandés estaba llorando. Dijo: “Si hubiera sabido que cansado era de oveja con col, no se la habría dado otra vez.”
La mujer del mejicano lloraba también y dijo: “Le pudiera haber dado tacos o enchiladas….. No podía imaginarme que odia tanto a los burritos.”
Y todos se dirigieron para mirar a la mujer del rubio. Ella dijo: “No me miren, prepara su propio almuerzo.”

Tags: entierros, funerales, comidas, bocadillos, rubios

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