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Chistes de caníbales

Chiste de buenos, largos

Iba un hombre caminando por la selva, cuando de pronto lo rodea un grupo de salvajes caníbales, y se veía que no tenían muy buenas intenciones.
- ¡Ya estoy muerto!
En eso, el cielo se abre, aparece un rayo de luz y se escucha una voz profunda que le dice:
- No, todavía no, lo que debes hacer es quitarle la lanza al jefe caníbal y clavársela a su hijo en el corazón.
Entonces, el hombre pelea con el jefe, le quita su lanza y se la clava en el pecho al pequeño que estaba junto a él, ante el asombro de todos los caníbales. El hombre mira al cielo otra vez, y vuelve a escuchar la voz:
- Ahora sí ¡Ahora si que estás muerto!

Tags: caníbales, Dios

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Otros chistes

Chiste de largos, buenos

Iban 2 mujeres por el supermercado, cuando de repente chocan sus carritos. Una de ellas y dice:
- Ops! Perdona, no te vi, iba distraída buscando a mi marido!
- Uuuiii! Yo también estaba buscando el mio...
- Si? Y como es?
- Ah! Es alto, moreno, ojos verdes, lleva unos vaqueros ajustados que le marcan su lindo culito y sus fuertes piernas. Una camiseta blanca, dejando a la vista sus musculosos brazos y resaltando sus pectorales trabajados.
- Y el tuyo?
- El mio que se joda! Vamos a buscar el tuyo!

Tags: feministas, supermercados, cachas, buenisimos

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Chiste de funcionarios, niños, médicos

Estaban en un restaurante una madre con su hijo.
En un descuido, el niño se mete una moneda en la boca y se atraganta.
La madre intenta hacerle escupir la moneda golpeándole la espalda, dándole palmadas en el cuello, sacudiéndolo, sin éxito.
El niño ya comienza a dar muestras de asfixia y la madre, desesperada, comienza a gritar pidiendo auxilio.
Un señor se levanta de una mesa cercana, y con pasmosa tranquilidad, sin decir palabra alguna, le baja los pantalones a la criatura, toma sus pequeños testículos, los aprieta con fuerza, y tira hacia abajo violentamente.
Automáticamente, el niño -ante el dolor irresistible- escupe la moneda, y el señor, con la misma pasmosa tranquilidad con la que se acercó, regresa a su mesa sin decir palabra.
Al rato, la señora, ya tranquilizada, se acerca para agradecerle que haya salvado la vida a su hijo, y le pregunta:
- ¿Usted es médico?
- No señora, SOY FUNCIONARIO DE HACIENDA experto en tocar los cojones hasta sacar la última moneda.

Tags: monedas, madres, restaurantes

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