XUso de cookies:Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y ofrecer contenidos y publicidad de interés. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies

Buscador de chistes

Chistes de impuntuales

Otros chistes

Chiste de vecinos, internacionales, largos, buenos

Un tipo fue a visitar a su amigo y vecino japonés que había sido víctima de un grave accidente automovilístico. Estaba en la UCI.
Al llegar encontró al nipón todo entubado. Un tubo por aquí, un tubo por allá… Cables por todas partes.
Se quedó allí parado, en silencio, al lado de la cama del amigo de ojitos rasgados, que se hallaba sereno y reposando con todas aquellas mangueras conectadas
a su frágil cuerpo. De repente, en un momento dado, el japonés despierta y con los ojos casi fuera de órbita, grita:
 - ¡ SAKARO AOTA NAKAMY ANYOBA, SUSHI MASHUTA!
Dicho esto, suspiró y pasó a mejor vida.
Las √ļltimas palabras de su amigo muerto, quedaron grabadas en la mente de nuestro protagonista. En el funeral del japon√©s, el individuo en cuesti√≥n se
aproximó a la madre y a la viuda y les dijo abrazándolas:
¬†- Se√Īora Fumiko y se√Īora Shakita, nuestro querido Fuyiro, segundos antes de su fallecimiento, me dijo estas palabras que no consigo olvidar:¬† ‚ÄĚ ¬° SAKARO
AOTA NAKAMY ANYOBA, SUSHI MASHUTA!‚Ä̬†¬† Y no s√© qu√© quieren decir.
La madre de Fuyiro se desmayó casi al instante, y la viuda miró asustada al vecino.
El tipo insiste:
¬†- ¬ŅQu√© quieren decir esas palabras, se√Īora Shakita.
La viuda lo miró con rabia y respondió:
- "¬°NO PISES LA MANGUERA DEL OX√ćGENO, ANIMAL!"

Tags: entierros, funerales, idiomas, japoneses

Comparte o comenta este chiste en Facebook, Twitter o Google+

Chiste de matrimonios, verdes

Sábado noche, el marido en previsión de que una noche más seria rechazado por su mujer, trazó un plan:
Entr√≥ en su ba√Īo, se duch√≥ tranquilamente y minutos despu√©s apareci√≥ desnudo en el cuarto.
La mujer al ver al marido desnudo y recién duchado dijo:
- Ay, mi amor ya sabes como me siento √ļltimamente... ¬°Sigo con un dolor de cabeza terrible!.
En ese momento ella not√≥ que el pene de su marido estaba todo cubierto por un polvo blanco. Extra√Īada, le pregunt√≥:
- ¬ŅQu√© es eso mi amor?
√Čl respondi√≥:
- ASPIRINA EN POLVO, cari√Īo. ¬ŅLa prefieres v√≠a oral o como supositorio?

Tags: supositorios, aspirinas, parejas

Comparte o comenta este chiste en Facebook, Twitter o Google+

Chiste de buenos, profesiones

Un taxista pincha una rueda en frente a un manicomio. El taxista se dispone a cambiar la rueda, con tan mala suerte que no se da cuenta que las tuercas se le fueron por una alcantarilla de agua, al darse cuenta no sabe que hacer.
A todo esto hay un loco que estaba observando lo que le sucedía al taxista. Entrando en conversación el loco con el taxista, dicen:
- Se√Īor, qu√© le paso?
- Perdí las tuercas en la alcantarilla, y no se como voy a ajustar la rueda de auxilio.
- Aaaaaah, ya entiendo, por qué no saca una tuerca de cada una de las 3 ruedas y se la pone en la de auxilio.
- Pues tiene usted toda la razón. Muchas Gracias! Le puedo hacer una pregunta?
- Si claro.
- Por qué está encerrado en el manicomio? Es inteligente usted, al darme la idea de las tuercas.
- Bueno... esque yo estoy encerrado por loco, no por est√ļpido.

Tags: locos, taxis, coches, taxistas

Comparte o comenta este chiste en Facebook, Twitter o Google+

Chiste de varios, buenos, largos

Hace mucho tiempo vivió un hombre de mar, el Capitán Bravo. Era muy valiente y jamás mostró temor ante un enemigo. Una vez, navegando los siete mares, el vigía vio que se acercaba un barco pirata, y la tripulación del barco se volvió loca de terror. El capitán Bravo gritó
- Traigan mi camisa roja!!
y llevándola puesta instigó a sus hombres al ataque, y vencieron a los piratas. Unos días más tarde, el vigía vio dos barcos piratas. El capitán pidió nuevamente por su camisa roja, y la victoria volvió a ser suya.
Esa noche, sus hombres le preguntaron por qué pedia la camisa roja antes de entrar en batalla, y el capitán contestó:
- Si soy herido en combate, la camisa roja no deja ver mi sangre, y mis soldados contin√ļan peleando sin miedo.
Todos los hombres quedaron en silencio, maravillados por el coraje de su capit√°n.
Al amanecer del día siguiente, el vigía vio no uno, no dos sino DIEZ barcos piratas que se acercaban. Toda la tripulación dirigió en silencio sus ojos al capitán, que con voz potente, sin demostrar miedo, gritó:
- Tr√°ingame mis pantalones marrones!

Tags: piratas, barcos

Comparte o comenta este chiste en Facebook, Twitter o Google+