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Chistes de perros

Otros chistes

Chiste de ancianos, largos, buenos

Un jubilado comenta:
La gente que todavía trabaja me pregunta a menudo que qué hago diariamente, ahora que estoy retirado...
Pues bien, por ejemplo, el otro día fui al centro y entré en Correos a recoger un paquete que me había llegado, sin tardar en la gestión ni cinco minutos.
Cuando salí y llegué al coche que estaba en la puerta, un Policía Local estaba rellenando una multa por estacionamiento prohibido.
Rápidamente me acerqué a él y le dije:
- ¡Vaya hombre, no he tardado ni cinco minutos...! Dios le recompensaría si hiciera un pequeño gesto para con los jubilados...
Me ignoró olímpicamente y continuó llenando la infracción.
La verdad es que me pasé un poco y le dije que no tenía vergüenza. Me miró fríamente y empezó a llenar otra infracción alegando que, además, el vehículo no traía yo no sé qué calcomanía de la ITV. Entonces levanté la voz para decirle que me había percatado de que estaba tratando con un capullo, y que cómo le habían dejado entrar en la Policía...
Él acabó con la segunda infracción, la colocó debajo del limpiaparabrisas, y empezó con una tercera.
No me achiqué y estuve así durante unos 20 minutos llamándole de todo.
Él, a cada insulto, respondía con una nueva infracción. Con cada infracción que llenaba, se le dibujaba una sonrisa que reflejaba la satisfacción de la venganza...
Después de la enésima infracción... le dije:
- Lo siento. Lo tengo que dejar, porque... ¡Ahí viene mi autobús!
Y es que desde mi jubilación, ensayo cada día cómo divertirme un poco. Es importante hacer algo a mi edad, para no aburrirme.

Tags: abuelos, jubilados, policías, multas

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Chiste de largos, buenos

Era el examen final de inglés en la facultad. Como muchos de los exámenes universitarios, su principal objetivo era eliminar a los nuevos estudiantes. El examen duraba dos horas y cada estudiante recibió su correspondiente hoja de examen con las preguntas.
El profesor era muy recto y severo, catedrático a la antigua usanza, y le dijo a toda la clase que si el examen no estaba sobre su mesa después de dos horas exactamente, no se aceptaría, y el estudiante sería suspendido.
Media hora después de empezar el examen, un estudiante entró por la puerta y le pidió una hoja de examen al profesor:
- No va a tener tiempo usted para terminarlo, dijo el profesor al dársela.
- Si que lo terminaré, contestó el estudiante.
Se sentó y empezó a escribir. Después de dos horas, el profesor pidió los exámenes, y todos los estudiantes, en ordenada fila, los entregaron. Todos menos el que había llegado tarde, que continuó escribiendo como si nada pasase.
Después de otra media hora, este último estudiante se acercó a la mesa donde se encontraba el profesor sentado leyendo un libro. En el instante en que intentó poner su examen encima del montón, dijo el profesor al alumno:
- Ni lo intente. No puedo aceptar eso. Ha terminado tarde.
El estudiante lo miró furioso e incrédulo.
- ¿Sabe quién soy? -le preguntó-.
- No, no tengo ni la menor idea -contestó el profesor en tono de voz sarcástico-.
- ¿Sabe quién soy? -preguntó nuevamente el estudiante, apuntándose a su propio pecho con su dedo, y acercándose de manera intimidante-.
- No, y no me importa en absoluto -contestó el profesor con un aire de superioridad-
En ese momento, el estudiante cogió rápidamente su examen y lo metió en medio del montón, entre todos los demás.
- ¡Eso es perfecto! -exclamó-.
Y se marchó.

Tags: estudiantes, profesores

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Chiste de ladrones, largos, buenos

Sherlock Holmes y su inseparable compañero el Dr. Watson se fueron a pasar unos días de acampada. Tras una buena cena y una botella de vino, se desearon buenas noches y se acostaron en sus respectivos sacos de dormir.
Pasadas unas horas, Holmes se despertó y llamó, dándole un golpe con el codo, a su fiel amigo:
-Watson, mira el cielo y dime: ¿qué es lo que ves?
Watson oberva el cielo y le contesta:
-Veo millones de estrellas...
-Y eso, ¿qué te indica? Volvió a preguntarle Holmes.
Watson pensó por unos instantes y plenamente convencido y decidido a impresionar a su amigo con sus dotes deductivas, contestó:
-Desde un punto de vista astronómico, me indica que existen millones de galaxias y, por lo tanto, billones de planetas.
-Astrológicamente hablando, me indica que Saturno está en conjunción con Tauro.
-Cronológicamente, deduzco que son en estos momentos aproximadamente las 2:15 de la madrugada.
-Teológicamente, puedo ver que Dios es todopoderoso y que nosotros somos pequeñísimos e insignificantes .
-Meteorológicamente, podría afirmar que mañana gozaremos de un hermoso día soleado.
-Y a usted, ¿que le indica mi querido Sherlock?
Tras un corto silencio, Holmes le contestó:
- Watson, que eres cada día más estúpido.
¡¡Nos han robado la tienda de campaña!!.

Tags: Sherlock, Watson, estrellas

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