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Chistes de balneario

Chiste de cortos, buenos, infidelidad, matrimonios

En un balneario, la propietaria de una peque√Īa casa de apartamentos de alquiler acompa√Īa a una joven pareja al suyo. Despu√©s de haber recogido la paga y de haberles mostrado donde esta el mar, se pregunta si los inquilinos necesitaran algo.
- No, gracias, responde el muchacho.
- Y para su mujer...?, dice la propietaria.
- Ah!, hace usted bien en record√°rmelo. ¬ŅTiene un sobre y unos sellos?

Tags: balneario

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Otros chistes

Chiste de animales, largos, buenos

Un hombre baja de su coche y se acerca al criador de cerdos:
- ¬ŅQu√© le da de comer a sus cerdos?
- Pues yo le doy las sobras de la comida, basurillas y otras inmundicias que encuentro por ahí.
- ¡Oiga, que se ha creído, debe pagar una multa de 1 millón de euros por tratar mal a los animales!
El criador se queda todo fastidiado y, al pasar un tiempo, llega otra persona que le pregunta lo mismo, y esta vez dice:
- Yo les doy salmón ahumado, entrecot a la pimienta y un postre de helado y pasas.
- ¬°Oiga! ¬°Soy de la Intermon Oxfam, no sabe que hay hambre en el mundo ¬Ņo qu√©?, debe pagar una multa de 1 mill√≥n por derrochar comida!
El criador ya no sabe que hacer, pasa el tiempo, llega otro tipo y le pregunta otra vez qué comida le da a los cerdos, y dice:
- ¬°Mire, yo les doy 50 ‚ā¨ a cada uno y que se compren lo que quieran!

Tags: cerdos, granjeros, granjas

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Chiste de largos, buenos, infidelidad, matrimonios

Estaba una mujer con su amante y de repente oye que el marido abre la puerta.
- ¡Date prisa! - le dice al tipo - ¡Quédate de pie en la esquina!
Rápidamente le frota aceite de bebé por todo el cuerpo y luego le espolvorea con polvos de talco.
- No te muevas hasta que te lo diga, le susurra ella, simula que eres una estatua.
- ¬ŅQu√© es esto, querida? - le pregunta el marido al entrar.
- ¡Ah, sólo una estatua!, responde ella con naturalidad-, los Pérez compraron una para su dormitorio, me gustó tanto que compré una para nosotros también.
No se habló más sobre la estatua, ni siquiera por la noche cuando se metieron en la cama. A las dos de la madrugada, el marido se levanta, va a la cocina y vuelve con un sandwich y un vaso de leche.
- Toma, le dice a la 'estatua', come algo. Yo me estuve como un idiota durante tres días en el dormitorio de los Pérez y nadie me ofreció ni siquiera un vaso de agua.

Tags: estatuas, maridos

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