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Chistes de cocineros

Otros chistes

Chiste de buenos

Un tio que va por una autopista con su Mercedes a 200 km/h
- Esto es la leche, a 200 y va como una seda, no hace ruido, no se nota nada, es maravilloso...
En esto que ve a un tio por el retrovisor en una Vespino que se va acercando. Al poco el tio de la Vespino se pone al lado del Mercedes. El vespino vibrando que parece que se rompe, y el 'zumbao' del t√≠o le hace se√Īas al del Mercedes de que baje la ventanilla.
- Oyeeee tio, ¬Ņtienes un pitillo?
- Pero loco que te vas a ¬°mataaaar!
- ¡Qué va, si fumo muy poco!

Tags: carreteras, coches, motos, fumadores

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Chiste de largos, buenos

Era el examen final de inglés en la facultad. Como muchos de los exámenes universitarios, su principal objetivo era eliminar a los nuevos estudiantes. El examen duraba dos horas y cada estudiante recibió su correspondiente hoja de examen con las preguntas.
El profesor era muy recto y severo, catedrático a la antigua usanza, y le dijo a toda la clase que si el examen no estaba sobre su mesa después de dos horas exactamente, no se aceptaría, y el estudiante sería suspendido.
Media hora después de empezar el examen, un estudiante entró por la puerta y le pidió una hoja de examen al profesor:
- No va a tener tiempo usted para terminarlo, dijo el profesor al d√°rsela.
- Si que lo terminaré, contestó el estudiante.
Se sentó y empezó a escribir. Después de dos horas, el profesor pidió los exámenes, y todos los estudiantes, en ordenada fila, los entregaron. Todos menos el que había llegado tarde, que continuó escribiendo como si nada pasase.
Despu√©s de otra media hora, este √ļltimo estudiante se acerc√≥ a la mesa donde se encontraba el profesor sentado leyendo un libro. En el instante en que intent√≥ poner su examen encima del mont√≥n, dijo el profesor al alumno:
- Ni lo intente. No puedo aceptar eso. Ha terminado tarde.
El estudiante lo miró furioso e incrédulo.
- ¬ŅSabe qui√©n soy? -le pregunt√≥-.
- No, no tengo ni la menor idea -contestó el profesor en tono de voz sarcástico-.
- ¬ŅSabe qui√©n soy? -pregunt√≥ nuevamente el estudiante, apunt√°ndose a su propio pecho con su dedo, y acerc√°ndose de manera intimidante-.
- No, y no me importa en absoluto -contestó el profesor con un aire de superioridad-
En ese momento, el estudiante cogió rápidamente su examen y lo metió en medio del montón, entre todos los demás.
- ¡Eso es perfecto! -exclamó-.
Y se marchó.

Tags: estudiantes, profesores

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