XUso de cookies:Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y ofrecer contenidos y publicidad de interés. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies

Buscador de chistes

Chistes de dientes

Otros chistes

Chiste de largos, buenos, borrachos

Llega un campesino a un bar con una radio bajo el brazo ofreciéndola en venta. En una mesa cercana hay varios hombres que al verlo tan humilde se proponen quitarle la radio sin pagarle un centavo. Uno de los hombres le comenta a los otros:
- Os aseguro que con unas cervezas encima, ese campesino terminar√° rebajando el coste de la radio hasta casi nada.
Por lo que lo invitan a sentarse con ellos. Entonces, preguntan al campesino:
- ¬ŅEn cu√°nto nos vendes tu radio?
- 30 euros, responde de manera ingenua.
- Ok, vamos a tomarnos unas cervezas y luego hablamos.
Al cabo de un rato ya se han tomado varias cervezas cada uno y le vuelve a preguntar:
- Y entonces, ¬ŅEn cu√°nto la vendes?
- Bueno, dame 10 euros - responde el campesino.
- Me parece mejor. ¬°Vamos, te invito a otras cervezas!
Luego de un buen rato le pregunta nuevamente al campesino,
- Y ahora, ¬ŅEn cu√°nto me la vendes?
- Dame 5 euros para poder irme a mi casa.
El hombre, viendo la posibilidad de quedarse con la radio, decide continuar con la ronda de cervezas y luego de otro buen rato insiste:
- Y ahora campesino, ¬ŅEn cu√°nto me lo vendes?
A lo que el campesino responde:
- Te voy a decir la verdad, yo quería vender la radio para beber cerveza pero, como ya estoy borracho he decidido no venderla e irme ya a mi casa.

Tags: campesinos, dinero, radios

Comparte o comenta este chiste en Facebook, Twitter o Google+

Chiste de verdes, infidelidad, matrimonios

Una mujer est√° en la cama con su amante cuando oye al marido llegar y dice al amante:
- Vamos, de prisa, quédate parado alli en la esquina.
R√°pidamente, ella cubre el cuerpo del amante con aceite y lo salpica con talco por encima y le dice:
- No te muevas hasta que yo te diga, finge que eres una estatua, yo vi una igualita en casa de los Almeida.
En eso, el marido entra y pregunta:
‚Äď ¬ŅQue es √©sto?
Ella, fingiendo naturalidad contesta:
- ¬ŅEso? ah, es s√≥lo una estatua. Los Almeida colocaron una en el cuarto de ellos y me gust√≥ tanto que compre una igual.
Y no se habló más de la estatua. A las dos de la madrugada, la mujer está durmiendo y el marido todavía está viendo TV. De repente, el marido se levanta, camina hasta la cocina, prepara un sandwich, agarra una lata de cerveza y va para el cuarto.
Alli, se dirige a la estatua y le dice:
- Toma cabrón, come y bebe algo, yo me quede dos dias parado como idiota en el cuarto de los Almeida y ni un vaso de agua me ofrecieron.

Tags: estatua

Comparte o comenta este chiste en Facebook, Twitter o Google+