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Chiste de animales, largos, buenos

Un tipo va al √Āfrica y, para no sentirse tan solo, decide llevar a su perro, un chihuahua mariquita. El primer d√≠a del safari, el animal, muy contento, se pone a corretear detr√°s de las mariposas y cuando menos se lo esper√≥ ya se hab√≠a separado del grupo.
El chihuahua, desesperado, empezó a buscarlos cuando, en eso, ve que una pantera muy enfurecida se dirigía hacia él dispuesta a comérselo.
Asustado, rápidamente piensa qué hacer; ve unos huesos que estaban junto a él y los empieza a morder con mucha ferocidad. Justo cuando la pantera lo iba a atacar, el perro exclama:
- ¡Mmmmmm, qué rica pantera me acabo de comer!
La pantera, al escuchar eso, se frena con estruendo y huye muy asustada mascullando:
- ¡Jodido perro, por poco me come a mí también!
Pero arriba de un √°rbol, estaba un mono cabr√≥n que vio todo lo que hab√≠a pasado. √Čste se baja muy r√°pido y va tras la pantera para contarle todo lo que vio. Al escuchar aquello, la pantera, muy enojada, le ordena al mono:
- S√ļbete, vamos a buscar a ese maldito perro para ver qui√©n se come a qui√©n.
El perro mariquita se da cuenta que la pantera viene, con el simio trepado, dispuesta a todo. En un instante, el perro adivina que el mono fue con el chisme pero en lugar de correr, se da la vuelta como si no hubiera visto nada y se pone a leer un periódico. Cuando la pantera ya lo iba a atacar, el perro se queja:
-¡Puto mono de los cojones!!!, hace como media hora que lo mandé por otra pantera y todavía no regresa!

Tags: panteras, perros, monos

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Chiste de matrimonios, largos, buenos, verdes

La se√Īora, medio dormida en su cama, escucha cuando llega su marido del trabajo y siente como √©l la acaricia suavemente, casi de manera furtiva, como recorriendo suavemente la periferia de su cuerpo. Ella siente c√≥mo su cuerpo reacciona inmediatamente a las caricias. El marido toma sus manos y las recoge, mete una de sus manos por su espalda y llega atrevidamente hasta sus redondeces.

En este momento, la se√Īora est√° que arde, jadeante y deseosa. Entonces, sus piernas son abruptamente levantadas. La mujer siente que la pasi√≥n perdida por a√Īos ha regresado y le encanta sentir c√≥mo su hombre apoya sobre ella todo su peso. La enerva sentir en su nuca el aliento calido de su marido. Ella se prepara, levanta las caderas; separa y flexiona sus piernas y se dispone a ser tomada, cuando de pronto su marido suelta sus piernas, gira sobre s√≠ mismo y se acomoda en su lado de la cama.

La mujer, asombrada y respirando hondamente pregunta: -¬ŅQu√© pas√≥?
√Čl responde: - Ya.
- ¬ŅYa qu√©, grand√≠simo cabr√≥n?
- Ya duérmete, mi cielo. Ya encontré el mando de la tv.

Tags: parejas, televisiones

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