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Chistes de fumar

Otros chistes

Chiste de ancianos, Jaimito, buenos

Jaimito esta en el ba√Īo y escucha "plof" y le dice a su mama:
-Mama, mama ¬Ņque era ese ruedo?- y le contesta
- He sido yo que he tirado la lavadora por la ventana que estaba muy vieja.
A las pocas horas la madre de Jaimito escucha "plof" y le dice a Jaimito:
- Jaimito hijo ¬Ņqu√© a sido eso? - y Jaimito le responde:
- He sido yo que he tirado a la abuela por la ventana que estaba muy vieja.

Tags: abuelos, lavadoras

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Chiste de largos, buenos, animales

Un transportista llevaba una partida de ping√ľinos hacia el zool√≥gico, cuando a medio camino se le estropea el cami√≥n refrigerado. Preocupado, trata de reparar el problema pero ve pasar un cami√≥n repartidor de leche y consigue que se detenga. Entonces le dice al lechero:
- Mira, te voy a dar 500 euros para que me hagas el favor de llevar estos ping√ľinos al zool√≥gico.
El lechero acepta el dinero y se lleva con gusto los ping√ľinos en su cami√≥n refrigerado.
Mientras tanto, el transportista logra arreglar el da√Īo, y de inmediato enfila hacia el zool√≥gico.
En cuanto llega, ve salir al lechero, con los ping√ľinos detr√°s de √©l, en fila. El ch√≥fer le pregunta al lechero:
- ¬ŅA donde vas con los ping√ľinos?
El lechero se lo queda mirando y le responde:
- Mira, ya los llevé al zoológico, pero como me sobró dinero, ahora los pensaba llevar al cine..."

Tags: chóferes, zoológicos, cines

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Chiste de largos, buenos, infidelidad, matrimonios

Estaba una mujer con su amante y de repente oye que el marido abre la puerta.
- ¡Date prisa! - le dice al tipo - ¡Quédate de pie en la esquina!
Rápidamente le frota aceite de bebé por todo el cuerpo y luego le espolvorea con polvos de talco.
- No te muevas hasta que te lo diga, le susurra ella, simula que eres una estatua.
- ¬ŅQu√© es esto, querida? - le pregunta el marido al entrar.
- ¡Ah, sólo una estatua!, responde ella con naturalidad-, los Pérez compraron una para su dormitorio, me gustó tanto que compré una para nosotros también.
No se habló más sobre la estatua, ni siquiera por la noche cuando se metieron en la cama. A las dos de la madrugada, el marido se levanta, va a la cocina y vuelve con un sandwich y un vaso de leche.
- Toma, le dice a la 'estatua', come algo. Yo me estuve como un idiota durante tres días en el dormitorio de los Pérez y nadie me ofreció ni siquiera un vaso de agua.

Tags: estatuas, maridos

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