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Chistes de laxantes

Otros chistes

Chiste de vascos, largos

Va uno de Bilbao conduciendo su reci√©n estrenado coche, por la autov√≠a, direcci√≥n San Sebasti√°n, cuando en una de las curvas, se sale de la carretera y se pega ‚Äúla gran hostia‚ÄĚ, quedando el flamante coche completamente abollado.
El bilbaíno sale del coche, y empieza a mirar el mal estado en que ha quedado su flamante coche y en éstas pasa un donostiarra, y viendo lo mal que estaba el de Bilbao, detiene su coche, y le dice :
- No te preocupes, hombre, si quieres dejar el coche, tal y como estaba antes, no tienes mas que soplar por el tubo de escape, y a medida que se vaya hinchando, irán desapareciendo las abolladuras.Dicho esto el donostiarra vuelve a montarse en el coche y deja al bilbaíno manos a la obra.
El bilbaíno todo agradecido, se tumba en el suelo, y empieza a soplar por el tubo de escape, como le había dicho el donostiarra y en éstas que pasa otro de Bilbao, que al ver a su paisano tumbado en el suelo, decide detenerse para echarle una mano.
El bilbaíno accidentado cuenta a su paisano lo que le ha sucedido, y el brillante consejo que le había dado el donostiarra.
El √ļltimo bilba√≠no en llegar, mira at√≥nito al bilba√≠no accidentado, y le dice:
- ¡¡TU ERES TONTO O QUE!!... como piensas que se va a hinchar el coche soplando por el tubo de escape…………. SI TIENES LAS VENTANILLAS BAJADAS.

Tags: coches, accidentes

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Chiste de funcionarios, ni√Īos, m√©dicos

Estaban en un restaurante una madre con su hijo.
En un descuido, el ni√Īo se mete una moneda en la boca y se atraganta.
La madre intenta hacerle escupir la moneda golpeándole la espalda, dándole palmadas en el cuello, sacudiéndolo, sin éxito.
El ni√Īo ya comienza a dar muestras de asfixia y la madre, desesperada, comienza a gritar pidiendo auxilio.
Un se√Īor se levanta de una mesa cercana, y con pasmosa tranquilidad, sin decir palabra alguna, le baja los pantalones a la criatura, toma sus peque√Īos test√≠culos, los aprieta con fuerza, y tira hacia abajo violentamente.
Autom√°ticamente, el ni√Īo -ante el dolor irresistible- escupe la moneda, y el se√Īor, con la misma pasmosa tranquilidad con la que se acerc√≥, regresa a su mesa sin decir palabra.
Al rato, la se√Īora, ya tranquilizada, se acerca para agradecerle que haya salvado la vida a su hijo, y le pregunta:
- ¬ŅUsted es m√©dico?
- No se√Īora, SOY FUNCIONARIO DE HACIENDA experto en tocar los cojones hasta sacar la √ļltima moneda.

Tags: monedas, madres, restaurantes

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Chiste de largos, buenos, amigos

Dos amigos iban paseando por la calle y en esto que uno le dice al
otro:
-­ ¡Cuidado, una mierda, no la pises!
- ¬°Bah, eso no es una mierda!
- ¬ŅC√≥mo que no?, hu√©lela, ya veras...
- Hombre, sniffff, huele mal, pero no como una mierda.
- A ver, sniffff, ¡­que sí, que huele como una mierda, tócala y ya verás!
- Bueno, la textura es similar, pero me parece un poco distinta.
- Pues a mí no, yo creo que tiene la textura de la mierda, pruébala y verás.
- ¡Puajjjj! ¡Sí, tenías razón, es una mierda: ­MENOS MAL QUE NO LA HEMOS PISADO!

Tags: paseos

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