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Chistes de ocas

Otros chistes

Chiste de borrachos, largos, ladrones

Un atraco a una joyería La policía, como no, acude rápidamente al lugar de lo hechos, tras varias horas
inspeccionando la zona, ni una sola pista. En esto que comenta el guardia a su compa√Īero:
- No podemos presentarnos ante el jefe con las manos vac√≠as, ya sabes que tiene muy mala leche ¬Ņqu√© hacemos?
El compa√Īero se queda mirando un rato el lugar, y en un portal cercano ve durmiendo pl√°cidamente un borracho, y dice:
- ¬°Ya est√°!, principal sospechoso el borracho
Se lo llevan a comisaría. Una vez allí, comienza el interrogatorio por parte de "cabreado" inspector:
- Muy bien simp√°tico ¬Ņd√≥nde est√°n las joyas? (el borracho ni palabra)
-¬ŅQue d√≥nde est√°n las joyas, no disimule? (y el borracho medio dormido, ni palabra)
Tras preguntarle unas 10 veces, y lógicamente no encontrar respuesta, dice:
- ¡Guardia tráigame un caldero de agua fría, verá como se espabila éste!
Le coge la cabeza al borracho y comienza a meterla en el caldero mientras le pregunta una y otra vez:
- ¬ŅD√≥nde est√°n las joyas? ¬°colabore! ¬Ņd√≥nde est√°n la joyas?
El borracho comienza a despertar, y tras unos minutos, y sin entender nada de lo que pasaba, grita:
- ¬°Contraten un buzo por favor, que yo no las encuentro!

Tags: policías

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Chiste de largos, buenos

Era el examen final de inglés en la facultad. Como muchos de los exámenes universitarios, su principal objetivo era eliminar a los nuevos estudiantes. El examen duraba dos horas y cada estudiante recibió su correspondiente hoja de examen con las preguntas.
El profesor era muy recto y severo, catedrático a la antigua usanza, y le dijo a toda la clase que si el examen no estaba sobre su mesa después de dos horas exactamente, no se aceptaría, y el estudiante sería suspendido.
Media hora después de empezar el examen, un estudiante entró por la puerta y le pidió una hoja de examen al profesor:
- No va a tener tiempo usted para terminarlo, dijo el profesor al d√°rsela.
- Si que lo terminaré, contestó el estudiante.
Se sentó y empezó a escribir. Después de dos horas, el profesor pidió los exámenes, y todos los estudiantes, en ordenada fila, los entregaron. Todos menos el que había llegado tarde, que continuó escribiendo como si nada pasase.
Despu√©s de otra media hora, este √ļltimo estudiante se acerc√≥ a la mesa donde se encontraba el profesor sentado leyendo un libro. En el instante en que intent√≥ poner su examen encima del mont√≥n, dijo el profesor al alumno:
- Ni lo intente. No puedo aceptar eso. Ha terminado tarde.
El estudiante lo miró furioso e incrédulo.
- ¬ŅSabe qui√©n soy? -le pregunt√≥-.
- No, no tengo ni la menor idea -contestó el profesor en tono de voz sarcástico-.
- ¬ŅSabe qui√©n soy? -pregunt√≥ nuevamente el estudiante, apunt√°ndose a su propio pecho con su dedo, y acerc√°ndose de manera intimidante-.
- No, y no me importa en absoluto -contestó el profesor con un aire de superioridad-
En ese momento, el estudiante cogió rápidamente su examen y lo metió en medio del montón, entre todos los demás.
- ¡Eso es perfecto! -exclamó-.
Y se marchó.

Tags: estudiantes, profesores

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