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Chistes de oreja

Chiste de malos, varios

Iba un hombre con un pl√°tano en la oreja y otro le pregunta:
-Oiga, sabe usted que lleva un pl√°tano en la oreja.
-¬ŅC√≥mo dice?
-¬°Le digo que lleva usted un pl√°tano en la oreja!
-¬ŅQu√© dice, qu√©?
El tío cabreado le grita otra vez:
-¡¡¡Qué tiene un plátano en la oreja!!!
El hombre finalmente responde:
- Por favor hábleme por la otra oreja que en ésta llevo un plátano.

Tags: pl√°tano, oreja

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Otros chistes

Chiste de verdes, buenos, matrimonios, médicos

- Verá doctor, tengo un problema. Cuando hago el amor con mi mujer, me da la impresión de que no siente nada. Algunas veces incluso se duerme.
- Eso tiene una explicación científica. Algunas mujeres en estado de excitación se acaloran tanto que les es imposible sentir nada. Trate de hacer el amor y abanicarla al mismo tiempo.
- Gracias doctor.
Y esa noche as√≠ lo hizo. Pero cuando atend√≠a al abanico no atend√≠a a lo otro. As√≠ que contrat√≥ a un negro para que abanicase a su se√Īora.
- Venga, negro, abanica. ¬ŅSientes ahora Maruja?.
- No, nada.
- ¬°M√°s fuerte negro! ¬ŅY ahora, Maruja?
- Nada, nada.
- Negro, trae el abanico y ponte t√ļ.
El negro se situa encima de Maruja y el marido abanicaba.
- ¬ŅY ahora Maruja? ¬ŅSientes?
- Siiiiiiií, siiiiiiiiiií, ahora siiiiiiií!
- ¬ŅVes negro? ¬°No sabes ni abanicar!

Tags: negros, doctores

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Chiste de matrimonios, largos, buenos, verdes

La se√Īora, medio dormida en su cama, escucha cuando llega su marido del trabajo y siente como √©l la acaricia suavemente, casi de manera furtiva, como recorriendo suavemente la periferia de su cuerpo. Ella siente c√≥mo su cuerpo reacciona inmediatamente a las caricias. El marido toma sus manos y las recoge, mete una de sus manos por su espalda y llega atrevidamente hasta sus redondeces.

En este momento, la se√Īora est√° que arde, jadeante y deseosa. Entonces, sus piernas son abruptamente levantadas. La mujer siente que la pasi√≥n perdida por a√Īos ha regresado y le encanta sentir c√≥mo su hombre apoya sobre ella todo su peso. La enerva sentir en su nuca el aliento calido de su marido. Ella se prepara, levanta las caderas; separa y flexiona sus piernas y se dispone a ser tomada, cuando de pronto su marido suelta sus piernas, gira sobre s√≠ mismo y se acomoda en su lado de la cama.

La mujer, asombrada y respirando hondamente pregunta: -¬ŅQu√© pas√≥?
√Čl responde: - Ya.
- ¬ŅYa qu√©, grand√≠simo cabr√≥n?
- Ya duérmete, mi cielo. Ya encontré el mando de la tv.

Tags: parejas, televisiones

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