XUso de cookies:Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y ofrecer contenidos y publicidad de interés. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies

Buscador de chistes

Chistes de playmobil

Otros chistes

Chiste de largos, buenos

En un restaurante uno de los comensales de una mesa, repara que el camarero, lleva una cucharilla de las de café en el bolsillo de la chaqueta.
Se fija un poco mas y comprueba que todos los camareros llevan cucharillas en los bolsillos de sus respectivas chaquetas.
Intrigado, le pregunta al camarero:
- Lo de la cucharilla en el bolsillo ¿es por algo?
- Si señor, es que ha habido una consultoría para ahorrar costes. En ella se ha comprobado que la cucharilla de café es la pieza que más veces se suele caer al suelo, nosotros la reponemos inmediatamente y en el siguiente viaje a la cocina volvemos a colocarnos otra. De esta forma ahorramos un 3 por ciento de nuestro tiempo.
- Muy inteligente, sí señor.
Al rato, el mismo comensal, observa que le cuelga un hilito hábilmente disimulado de la bragueta. Igualmente comprueba que todos los camareros están en la misma situación.
Vuelve a preguntar al camarero:
- Lo del hilito en la bragueta ¿seguro que también tiene una explicación?
- Efectivamente. En la misma auditoría se ha comprobado que por la cantidad de horas que nos pasamos en el restaurante, tenemos necesidad de ir varias veces al servicio. Con la cuerdecita nos la
sacamos sin tocarla, con lo cual evitamos perder tiempo
lavándonos las manos lo que produce un ahorro del 4 por ciento en el total de la jornada.
Se queda el comensal pensando y dice:
- Bueno para sacarla, muy bien, pero ¿cómo se la guardan?
- Los demás no lo sé, yo uso la cucharilla.

Tags: restaurantes, camareros

Comparte o comenta este chiste en Facebook, Twitter o Google+

Chiste de buenos, largos, religión, verdes

Esto es una monjita que iba hacia Sevilla, y se le estropea el 4L. Se pone a hacer auto-stop y para un camión que tambien va a Sevilla y la lleva. Una vez dentro, la monjita empieza a mirar al camiónero y piensa: "Este camiónero no esta nada mal". Total, que empieza a lanzarle miradas provocadoras e insinuantes. El camiónero, que no tiene reparos a la hora de echar un kiki, se detiene en la cuneta y se ponen a la faena. Cuando terminan vuelven a la carretera. La monjita comenta entusiasmada:
- Cuando llegue a Sevilla y le diga a la madre superiora que he echado tres polvos con un camiónero se le va a poner una cara...
El camiónero la mira extrañado y le dice:
- Pero, hermana, si solo hemos echado uno.
- Si, pero no me dira que de aquí a Sevilla no van a caer otros dos.

Tags: sevilla, monjas, camiones

Comparte o comenta este chiste en Facebook, Twitter o Google+