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Chistes de programadores

Chiste de informática, abogados, religión, largos

Un día se murió un experto en programación y automatización de sistemas. Llevaba una vida ejemplar, pero no creía en Dios, por tanto lo mandaron al infierno. Era muy bueno programando y en poco tiempo arregló todos los desperfectos en el infierno, dejando todo que funcionara en forma automática, sin tener que resetear los equipos.
Instaló acondicionadores en las oficinas, cafeteras automáticas, sistema multicanal de TV en todos los departamentos y puso a funcionar muchos otros servicios. Dios al enterarse de todo esto lo quiso transferir al paraíso, pero el Diablo se opuso. Dios se molestó y le dijo:
- ¬°Te voy a demandar!
- Sí, como no, dijo el Diablo con sarcasmo.
- ¬ŅY d√≥nde encontrar√°s un buen abogado, si en el para√≠so no hay ninguno?

Tags: cielo, infierno, programadores

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Otros chistes

Chiste de cortos, buenos

En un manicomio, una de las enfermeras ve a un paciente escribiendo.
- Hola Pepe, que haces ?
- Estoy escribiendo una carta.
- Y a quien se la vas a mandar ?
- A mi mismo.
La enfermera siguiendo el juego comenta:
- Aja, ya veo... y dime, qué te cuentas ?
Ante esta pregunta responde el loco extra√Īado:
- ¬Ņc√≥mo quiere que lo sepa? Si todav√≠a no la he recibido!

Tags: locos, manicomios, enfermeras

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Chiste de largos, buenos

Un hombre est√° en un bar y le dice al camarero:
- Te apuesto 200 euros que yo orino en el vaso que est√° a 5 metros sin tirar ninguna gota de orina en el suelo.
- Bueno, le contesta el camarero.
El hombre se la saca y sale la orina, orina la mesa, la barra, el camarero y todo el bar. Lo deja todo perdido...
El hombre riéndose va al fondo del bar y habla con unos jóvenes y trae los 200 euros y se los da al camarero.
El camarero le dice:
- Grand√≠simo est√ļpido acabas de perder 200 euros.
Y el hombre le contesta:
- ¬ŅVes aquellos j√≥venes del fondo? Les apost√© 500 euros que orinaba en todo el bar y que no solo no te ibas a enojar sin√≥ que adem√°s te reir√≠as.

Tags: apuestas, bares

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Chiste de largos, buenos

Era el examen final de inglés en la facultad. Como muchos de los exámenes universitarios, su principal objetivo era eliminar a los nuevos estudiantes. El examen duraba dos horas y cada estudiante recibió su correspondiente hoja de examen con las preguntas.
El profesor era muy recto y severo, catedrático a la antigua usanza, y le dijo a toda la clase que si el examen no estaba sobre su mesa después de dos horas exactamente, no se aceptaría, y el estudiante sería suspendido.
Media hora después de empezar el examen, un estudiante entró por la puerta y le pidió una hoja de examen al profesor:
- No va a tener tiempo usted para terminarlo, dijo el profesor al d√°rsela.
- Si que lo terminaré, contestó el estudiante.
Se sentó y empezó a escribir. Después de dos horas, el profesor pidió los exámenes, y todos los estudiantes, en ordenada fila, los entregaron. Todos menos el que había llegado tarde, que continuó escribiendo como si nada pasase.
Despu√©s de otra media hora, este √ļltimo estudiante se acerc√≥ a la mesa donde se encontraba el profesor sentado leyendo un libro. En el instante en que intent√≥ poner su examen encima del mont√≥n, dijo el profesor al alumno:
- Ni lo intente. No puedo aceptar eso. Ha terminado tarde.
El estudiante lo miró furioso e incrédulo.
- ¬ŅSabe qui√©n soy? -le pregunt√≥-.
- No, no tengo ni la menor idea -contestó el profesor en tono de voz sarcástico-.
- ¬ŅSabe qui√©n soy? -pregunt√≥ nuevamente el estudiante, apunt√°ndose a su propio pecho con su dedo, y acerc√°ndose de manera intimidante-.
- No, y no me importa en absoluto -contestó el profesor con un aire de superioridad-
En ese momento, el estudiante cogió rápidamente su examen y lo metió en medio del montón, entre todos los demás.
- ¡Eso es perfecto! -exclamó-.
Y se marchó.

Tags: estudiantes, profesores

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