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Chistes de óptica

Otros chistes

Chiste de largos, buenos

Resulta que un conocido tipo se compra un auto último modelo y lo sale a probar por la autopista.
Pone primera (60 km/h), segunda (90 km/h) tercera (110 km/h). Cuando estaba acelerando para poner cuarta una Ninja (moto) se le pone a la par. El conductor de la moto inclina su cabeza, mirando al conductor del automóvil, con la mirada fija hacia los ojos del tipo le dice:
- ¿Conoces la Ninja?, acelera la moto a fondo y se escapa a gran velocidad.
El conductor del automóvil muy ofendido por el insulto del motorista, acelera hasta alcanzarlo. Cuando estaban a la par nuevamente, el motorizado le dice por segunda vez:
- ¿Conoces la Ninja?, y otra vez se escapa a gran velocidad.
El conductor empieza a acelerar hasta alcanzarlo. El hecho se repite, y así una vez más el motorista se aleja pero esta vez, a una velocidad que el automóvil no puede alcanzar.
Luego de conducir tranquilo por un rato al llegar a una curva ve al motorista tirado en el suelo, la moto 30 metros más adelante toda rota. El motorista agonizando en el suelo, el conductor se acerca y le dice:
- Ja, eso te pasa por andar provocando a la gente con tu motito. Mira lo que quedó de tu moto.
A lo que el motorista como puede responde:
- Yo te preguntaba si conocías la Ninja, para ver si sabías dónde estaba el freno...

Tags: coches, motos

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Chiste de matrimonios, infidelidad

Hoy me levanté temprano, me puse los calzoncillos largos, me vestí con calma, me tomé un café, agarré mis cañas de pescar, me fui silenciosamente al garaje, puse las cañas en el maletero del coche y procedí a sacarlo del garaje bajo una lluvia torrencial.
Estaba toda la calle inundada y el viento gélido soplaba a una fuerza sobrenatural.
Sin lugar a dudas, no era un buen día para salir a pescar. Por lo que decidí volver a guardar el coche en el garaje, puse la radio y me enteré de que el mal tiempo iba a durar todo el día.
Entré de nuevo en mi casa, me desvestí silenciosamente y me deslicé dentro de la cama. Despacito me acurruqué contra la espalda de mi mujer, puse mis manos en sus pechos y le susurré al oído:
- El tiempo afuera está horrible.
Ella me contestó medio dormida:
- Ya lo sé. ¿Te puedes creer que el gilipollas de mi marido se fue hoy pescar?

Tags: pesca, lluvia

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