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Chistes de risa

Otros chistes

Chiste de largos, buenos

Erase una vez un pueblo aislado muy lejos de aqui. Un dia se anunció que iba a pasar por el pueblo un circo cuya atracción estelar era “el pan que habla”. Todo el mundo estaba como loco por verlo. Faltan dos semanas! Como puede ser, el pan que habla! A dos dias de llegar, el pueblo ya estaba esquizofrénico. Que viene el pan que habla! Increible!.
Cuando llegó, el circo agotó todas sus entradas a pesar de costar 300 euros cada una. Pero a los pueblerinos no les importaba el precio, era la oportunidad única para ver al pan que habla.
-Hola, el espectáculo va a comenzar. Con ustedes, Señoras y Señores, el pan que habla!!!
El presentador saca un voluntario al escenario, pero se desmaya. Entonces saca a otro, que está temblando de susto y emoción. Traen una bandeja con un pan y una jarra de agua.
- Eche el agua encima del pan
- y.... conseguido!!
- ¿Como está el pan?
- Está... bland-do, esta-ablando, esta hablando!.

Tags: pan, circo

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Chiste de verdes, animales

En una aldea, un cuervo entra volando en la casa de un muchacho que vive solo, se posa en su hombro y le dice:
-Si me das 10 granos de maíz, ahora y 10 después, cabrón,te consigo una mujer para hacer el amor. Yo sé cuando tienen ganas,
El joven le da los 10 granos de maíz, el cuervo se los come, y le dice el joven.
-Venga, vete a buscar esa mujer.
El cuervo se va volando, se posa en la reja del huerto del joven, pasa una veinteañera por su lado y le dice:
-¿Un polvo, Carmiña?
-¡A tu madre le vas a echar un polvo!
-No te pongas así, bonita, yo sólo digo lo que me dijo el Venancio que te dijera... Por cierto, dijo que te echaría cinco polvetes, yo creo que exagera.
La muchacha, enojada, llama a la puerta de la casa del Venancio, que abre la puerta, a torso descubierto, enseñando su musculatura de herrero.
-¿Qué quieres, Carmiña?
-¿Le mandaste al cuervo decir las tonterías que dijo?
Piénsate bien lo que respondes, ya sabes que mi marido es capador.
-¡¿Yo?! Es él, dice que nota cuando una mujer tiene ganas.
-¿Tengo cara de pasar hambre?
-¡Yo qué sé! Una cosa es cierta, aún siendo la mujer del capador, si tuvieras ganas, te echaba media docena.
Carmiña, viendo que el joven está como un queso, y que lleva meses a pan y agua, se mete en la casa del Venancio y sale dos horas más tarde. Entra el cuervo y le dice al joven:
-Mis 10 granos de maíz, cabrón.
Venancio le da el maíz:
¿Quién te enseñó a decir, cabrón?
-A ti que te importa, cabrón.
Al día siguiente le dice Venancio al cuervo:
-Hoy quiero que me traigas a alguien que sea especial.
-Como tú digas, cabrón.
Poco después llaman a la puerta, Venancio abre a torso descubierto, y en la puerta está una vieja, fea como un demonio, tuerta, coja y jorobada, que le dice:
-Tira para dentro si no quieres que el capador sepa que te tiraste a su mujer-
Tres horas más tarde sale la vieja con una sonrisa de oreja a oreja, el cuervo se posa en su hombro y le dice:
-¿Me tienes el maíz preparado?
-Tengo, cabrón.

Tags: cuervos

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