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Chistes de serpientes

Chiste de largos, buenos, animales, amigos, verdes, médicos

Van dos colegas por la selva y uno se va a mear. Al rato, el que se ha quedado esperando oye los gritos de auxilio del que se ha ido a mear, éste va corriendo a ver que le pasa.
Al llegar le dice:
- ¿Qué te pasa?
- Que estaba meando y me ha picado una serpiente en la punta del nabo.
- Voy a llamar a el médico haber que me dice.
El caso es que éste llama al médico y le dice:
- Doctor, que a mi amigo le ha picado una serpiente en la punta del nabo, ¿qué hago?
- Tranquilo, solo tienes que succionar hasta que salga todo el veneno.
Entonces el amigo dolorido le pregunta:
- ¿Qué te a dicho el doctor?
A lo que su amigo le contesta:
- Te vas a morir tío...

Tags: serpientes, doctores

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Otros chistes

Chiste de matrimonios, buenos

Antes del matrimonio:
ÉL : ¡Sí!, Por fin. Que duro fue esperar.
Ella : ¿Quieres dejarme?
ÉL : NO! Ni siquiera lo pienses.
Ella : ¿Tú me amas?
ÉL : Por supuesto, una y otra vez
Ella : ¿Alguna vez me has sido infiel?
ÉL : Noo! ¿Cómo te atreves siquiera a preguntar eso?
Ella : ¿Me besarías?
ÉL : En cada oportunidad que tenga
Ella : ¿Te atreverías a golpearme?
ÉL : ¿Estás loca? No soy ese tipo de persona
Ella : ¿Puedo confiar en ti?
ÉL : Sí
Ella : ¡Mi amor!
Después del Matrimonio:
Lea de abajo a arriba

Tags: parejas

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Chiste de animales, largos, buenos

Manuel recibió un loro por su cumpleaños; ya era un loro adulto, con una muy mala actitud y vocabulario. Cada palabra que decía estaba adornada por alguna palabrota, así como siempre de muy mal genio. Manuel trató desde el primer día de corregir la actitud del loro, diciéndole palabras bondadosas y con mucha educación, le ponía música suave y siempre lo trataba con mucho cariño. Llegó un día en que Manuel perdió la paciencia y gritó al loro, el cual se puso más grosero aún, hasta que en un momento de desesperación, Manuel puso al loro en el congelador.
Por un par de minutos aún pudo escuchar los gritos del loro y el revuelo que causaba en el compartimento, hasta que de pronto todo fue silencio. Luego de un rato, Manuel arrepentido y temeroso de haber matado al loro, rápidamente abrió la puerta del congelador. El loro salió y con mucha calma dió un paso al hombro de Manuel y dijo:
- Siento mucho haberte ofendido con mi lenguaje y actitud, te pido mis disculpas y te prometo que en el futuro vigilaré mucho mi comportamiento.
Manuel estaba muy sorprendido del tremendo cambio en la actitud del loro y estaba a punto de preguntarle qué es lo que lo había hecho cambiar de esa manera, cuando el loro continuó:
- Te puedo preguntar, ¿Qué fue lo que hizo el pollo?

Tags: loros, palabras

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