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Chistes de zapatos

Chiste de suegras, infidelidad, buenos, largos, zapatos, infidelidad

Un se√Īor entra a una zapater√≠a y se le acerca el vendedor:
-Buenas tardes, ¬ŅEn qu√© puedo ayudarle se√Īor?
-Quiero unos zapatos del n√ļmero 42.
-Ver√°, se√Īor, no es por llevarle la contraria, pero a simple vista puedo ver que usted calza almenos un 46.
-Eso no me importa, yo quiero un n√ļmero 42, si no, no compro nada y me voy a otra tienda.
-Est√° bien (le contesta el vendedor con cara de asombro).
El dependiente le trae unos zapatos del n√ļmero 42; el hombre se los prueba y le dice:
-Perfecto, me los llevo puestos.
Cuando va de salida del comercio, el vendedor se da cuenta de que el hombre va sufriendo porque los zapatos le aprietan mucho. El vendedor, intrigado de por que compr√≥ unos zapatos tan peque√Īos, se le acerca y le dice:
-Se√Īor, disculpe, pero no me puedo quedar con la intriga, ¬Ņc√≥mo es que compra sus zapatos tan peque√Īos, si se ve que est√° sufriendo porque no le quedan bien?
- Mire, le voy a contar mi historia: mi mujer me enga√Īa con un compa√Īero de trabajo; mi hija es prostituta; mi hijo es yonki; mi suegra vive con nosotros y me tira en cara la culpa de todos los problemas familiares... ¬°El √ļnico placer que tengo en esta vida es llegar acasa y quitarme estos malditos zapatos!

Tags: famílias, yonkis, zapatos

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Chiste de profesiones, varios, internacionales

Al recorrer el país entero durante un viaje de cacería, un hombre bien vestido de Estocolmo apunta y le dispara a un pato que va volando, pero el ave cae dentro del corral de un granjero, quien la reclama como suya.
- No es suyo el pato, es mío, insiste el cazador.
Como ninguno de los dos cede, el granjero sugiere resolver las cosas a la antigua usanza:
- Con una patada pueblerina.
- ¬ŅUna qu√©?, dice el cazador.
- Yo le pateo tan fuerte como pueda en la entrepierna, le dice el granjero y luego usted hace lo mismo conmigo. El que grite menos tiene derecho a quedarse con el ave.
El hombre de Estocolmo acepta. El granjero toma vuelo y suelta un golpe demoledor en las partes blandas del hombre, quien a√ļlla de dolor y cae al suelo.
- Bien, ahora es mi turno.
- Olvídelo - dice el granjero -. Se puede usted quedar con el pato

Tags: cazadores, granjeros

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