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Chistes de dolores

Otros chistes

Chiste de ladrones, largos, buenos

Sherlock Holmes y su inseparable compañero el Dr. Watson se fueron a pasar unos días de acampada. Tras una buena cena y una botella de vino, se desearon buenas noches y se acostaron en sus respectivos sacos de dormir.
Pasadas unas horas, Holmes se despertó y llamó, dándole un golpe con el codo, a su fiel amigo:
-Watson, mira el cielo y dime: ¿qué es lo que ves?
Watson oberva el cielo y le contesta:
-Veo millones de estrellas...
-Y eso, ¿qué te indica? Volvió a preguntarle Holmes.
Watson pensó por unos instantes y plenamente convencido y decidido a impresionar a su amigo con sus dotes deductivas, contestó:
-Desde un punto de vista astronómico, me indica que existen millones de galaxias y, por lo tanto, billones de planetas.
-Astrológicamente hablando, me indica que Saturno está en conjunción con Tauro.
-Cronológicamente, deduzco que son en estos momentos aproximadamente las 2:15 de la madrugada.
-Teológicamente, puedo ver que Dios es todopoderoso y que nosotros somos pequeñísimos e insignificantes .
-Meteorológicamente, podría afirmar que mañana gozaremos de un hermoso día soleado.
-Y a usted, ¿que le indica mi querido Sherlock?
Tras un corto silencio, Holmes le contestó:
- Watson, que eres cada día más estúpido.
¡¡Nos han robado la tienda de campaña!!.

Tags: Sherlock, Watson, estrellas

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Chiste de

Un matrimonio tenía dos niños pequeños, de 8 y 10 años de edad, quienes eran extremadamente traviesos. Siempre estaban metiéndose en problemas y sus padres sabían que si alguna travesura ocurría en su pueblo sus hijos estaban seguramente involucrados.
La mamá de los niños escuchó que el sacerdote del pueblo había tenido mucho éxito disciplinando niños, así que le pidió que hablara con sus hijos. El sacerdote aceptó pero pidió verlos de forma separada, así que la mamá envió primero al niño más pequeño.
El sacerdote era un hombre enorme con una voz muy profunda, sentó al niño frente a él y le preguntó gravemente:
- ¿Dónde está Dios?
El niño se quedó boquiabierto pero no respondió, sólo se quedó sentado.
Así que el sacerdote repitió la pregunta en un tono todavía más grave:
- ¿Dónde está Dios?
De nuevo el niño no contestó.
Entonces el sacerdote subió de tono su voz, aún más, agitó su dedo frente a la cara del niño, y gritó:
- ¿Dónde está Dios?
El niño salió gritando del cuarto, corrió hasta su casa y se escondió en su habitación.
Cuando su hermano lo encontró encerrado en su habitación le preguntó:
- ¿Qué pasó?
El hermano pequeño sin aliento le contestó:
- ¡Ahora si que estamos en graves problemas hermano, han secuestrado a Dios y creen que nosotros lo tenemos!

Tags: secuestros, Dios

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