XUso de cookies:Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y ofrecer contenidos y publicidad de interés. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies

Buscador de chistes

Chistes de oveja

Otros chistes

Chiste de largos, buenos

Estaba en un restaurante y mientras iba al ba√Īo, vi como otra persona tomaba el mismo camino que yo. Al entrar al ba√Īo, observ√© c√≥mo ocupaba uno de los dos
cubículos, que eran de esos que no llegan hasta el techo. Yo, lógicamente, entré en el
otro. De repente, oigo que me dicen:
- ¬°Hola!
Yo seguí callado, pero el tipo vuelve a decir:
- ¬°Hola!. ¬ŅMe escuchas?
Yo, para no parecer mal educado, contesté:
- ¬°Hola!
Y el tipo pregunta:
- ¬ŅC√≥mo est√°s?
A lo que contesté:
- Bien, gracias, un poco cansado.
Y el tipo dice:
- ¬ŅQu√© haces?
Yo ya estaba intrigado, pensé, siempre hay gente muy rara en este mundo, y contesté:
- ¬ŅY qu√© voy a estar haciendo?. Lo mismo que t√ļ, ¬°Cagando!
Inmediatamente oigo:
- ¡Mi vida, te llamo después porque tengo a un imbécil al lado, que está contestando a todas mis preguntas!

Tags: restaurantes, teléfono, absurdos

Comparte o comenta este chiste en Facebook, Twitter o Google+

Chiste de largos, buenos, infidelidad, matrimonios

Estaba una mujer con su amante y de repente oye que el marido abre la puerta.
- ¡Date prisa! - le dice al tipo - ¡Quédate de pie en la esquina!
Rápidamente le frota aceite de bebé por todo el cuerpo y luego le espolvorea con polvos de talco.
- No te muevas hasta que te lo diga, le susurra ella, simula que eres una estatua.
- ¬ŅQu√© es esto, querida? - le pregunta el marido al entrar.
- ¡Ah, sólo una estatua!, responde ella con naturalidad-, los Pérez compraron una para su dormitorio, me gustó tanto que compré una para nosotros también.
No se habló más sobre la estatua, ni siquiera por la noche cuando se metieron en la cama. A las dos de la madrugada, el marido se levanta, va a la cocina y vuelve con un sandwich y un vaso de leche.
- Toma, le dice a la 'estatua', come algo. Yo me estuve como un idiota durante tres días en el dormitorio de los Pérez y nadie me ofreció ni siquiera un vaso de agua.

Tags: estatuas, maridos

Comparte o comenta este chiste en Facebook, Twitter o Google+